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Domingo, 27 de Agosto de 2006 - 08:00
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Por: Ramón Méndez González Los FPS siguen proliferando en la primera máquina de Microsoft. Descubre en nuestras primeras impresiones con la versión americana lo que da de sí este nuevo juego, Warpath, orientado hacia el multijugador.
Un nuevo FPS llega a Xbox en sus últimos días de vida, antes de cederle totalmente el protagonismo a su sucesora, Xbox 360. La máquina de Microsoft, desde sus inicios, se ha caracterizado por una buena colección de shooters de elevada calidad e importante carisma, que se hacían un hueco en el corazón de los usuarios. Sin embargo, en esta etapa final, se está explotando mucho una fórmula que necesita algo más.
Con esto queremos decir que, si ya con Painkiller nos llevamos una inesperada desilusión, Warpath nos ofrece todavía menos. No es que esperásemos mucho de este juego, pero en cuanto le pusimos las manos a la versión americana llegamos a una conclusión clara: el juego ofrece acción pura y dura sin complicaciones, y no es capaz de ofrecernos nada más.
Y es que, puestos a comparar Warpath con algún título de sobra conocido por todos, ese sería Unreal. La fórmula que da vida al juego se basa en combates en arenas cerradas con la única meta de acabar con todo cuanto rival aparezca a nuestro paso. No ofrece nada nuevo, y además, presenta limitaciones importantes con respecto a otros juegos del género.
La idea de combates directos influenciados por Unreal nos lleva a que el principal punto fuerte del juego sea el multiplayer, con la posibilidad de jugar en red contra otros usuarios. Sin embargo, esto parece que no es algo muy factible en Estados Unidos, donde el éxito en Xbox Live de este título es más bien escaso, con una base de usuarios prácticamente nula.
Como cabría esperar, para prepararnos para los enfrentamientos de verdad contra otros jugadores, existe un modo para un sólo jugador, aunque este no ofrece más de lo que ofrece la experiencia para varios jugadores, ligeramente modificada. El juego nos ofrece la posibilidad de meternos en la piel de una de las tres facciones: The Ohm, The House of Kovos o The Coalition, cada cual con su propia historia de fondo.
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